En la publicación anterior expuse las ideas que tengo sobre qué es literatura basándome en lo que he recogido durante algún tiempo de indagación y observación. Esta vez, profundizaré al respecto considerando además las ideas que ciertos autores proponen sobre la literatura infantil y juvenil; ideas que comparto en lo más profundo y que le dan respuesta al título de esta entrada.
Tal como lo mencioné antes, el concepto de literatura infantil ha sido estudiado y analizado durante muchos años, lo que ha derivado en tantas visiones como autores hay, por lo que las consideraciones respecto a qué es son múltiples y muchas veces evidencian la dificultad actual de categorizarla y diferenciarla de aquella “no infantil”.
Pareciera que todos somos capaces de identificar aquel universo llamado literatura infantil, pero no así definirlo, ya sea porque en lo concreto se grafica en múltiples formas o porque sus contenidos son tan diversos como en otros tipos de literatura. Y respecto a esta multiplicidad de formas y contenidos, es posible afirmar que lo que diferencia a la literatura infantil de aquella que no lo es, no está determinado por los temas tratados, la forma física del libro o de su texto, sino tal como Rosell menciona “No es la temática (…) lo que diferencia a la literatura infantil de la reservada a consumo adulto, es el tratamiento.”
Es decir, la literatura infantil es aquella que ha sido creada para ser leída por niños, sin que necesariamente contemple una red de contenidos determinados o formas específicas, pues este tipo de literatura presenta su particularidad en otros aspectos mucho más profundos y determinantes.
Es decir, la literatura infantil es aquella que ha sido creada para ser leída por niños, sin que necesariamente contemple una red de contenidos determinados o formas específicas, pues este tipo de literatura presenta su particularidad en otros aspectos mucho más profundos y determinantes.
“Lo infantil es el elemento que modifica, como todo buen adjetivo calificativo, un sector de la literatura (lo substantivo, lo esencial), caracterizándola y haciéndola apta a la lectura de niños y/o adolescentes” (Rosell, Joel.)
Al respecto, es importante especificar aquello introducido tímidamente en la primera entrada de este blog respecto a la cualidad creativa y artística que supone la literatura. En dicha publicación, planteé que la literatura infantil no está enmarcada como una red de estructuras textuales, sino que se posiciona como la clasificación de aquellos universos propuestos mediante la palabra, con leyes propias y singulares, que a su vez son tomados por los lectores para que construyan, a través de la lectura, su propia verdad al respecto. Si bien esta observación no solo es aplicable a la literatura para niños, es aquí donde se hace presente aquello mencionado por Rosell, donde lo fundamental para clasificar a la literatura dentro de su gama infantil, es el tratamiento que se le entrega a los temas presentados por medio de la palabra, más que los temas en sí. Y esto es fundamentalmente porque las temáticas presentes en la literatura no pueden estar condicionadas por la demanda comercial, editorial o de mercado, sino que nacen profundamente de las motivaciones del autor, de sus necesidades emocionales, sus inquietudes sociales y su visión estética, por lo que la creación literaria es en sí misma una creación artística.
Y sobre el componente artístico en la literatura, Liliana Bodoc precisa que “la literatura es un discurso artístico, por lo tanto no puede haber primacía del contenido sobre la forma. Debe haber, más bien, una adecuación, una alianza plena sin la cual el hecho literario desaparece”.
Por lo tanto, este universo llamado obra literaria y construido mediante la palabra proporciona a niños y jóvenes una oportunidad única de descubrir aquello entramado en lo que el autor ha propuesto, por medio de la significación que ellos son capaces de darle. Así, la literatura infantil existe en tres dimensiones: la del autor, la del lector y aquella que se configura mediante a acción dialógica entre ambas dimensiones.
“Toda obra maestra de literatura infantil es el resultado de un descubrimiento, de una invención, de una revelación, de un compromiso del espíritu del autor –inevitablemente un adulto– con las esencias y posibilidades de lo humano que se revelan a través de los niños.” (Rosell, Joel)
Y es en este sentido, que nuestra labor como mediadores es proponer la literatura infantil como medio para que niños y jóvenes comprendan el poder de significación de la palabra y así permitirles conocer aquello que no han podido descubrir o entender, ya sea por medio de sus experiencias o de sus reflexiones. Por consiguiente, la literatura no se propone como un cúmulo de valores o enseñanzas a transmitir, sino que como una oportunidad para que el lector se posicione frente al mundo a partir de lo que descubre por medio de la lectura, pues mediante ella se activan las posibilidades de abrirse a nuevas realidades, sociedades y entornos dando sentido a lo que lee.
En conclusión, nuestro rol como mediador es otorgarles a los niños y jóvenes la posibilidad de aprender a leer por el placer de hacerlo.
Citas
Rosell, Joel. “¿Qué es la literatura infantil? Un poco de leña al fuego”.
Bodoc, Liliana. “Literatura como discurso artístico”. Actas de CILELIJ, Vol. 2. 244--‐246
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